martes, 22 de abril de 2014

Las 12 puertas


A lo largo del camino, uno debe ir atravesando situaciones en la vida...animarse a cruzar puertas...para asi lograr ese fin tan ansiado...
Estas 12 puertas son:

1 – Descubrir nuestro valor:

No importa lo inteligente, atractivos y brillantes que podamos ser. Si dudamos de nuestra valía, entonces nuestros propios pensamientos sabotean todos los esfuerzos y pueden acabar por socavar las relaciones y nuestra vida. Es necesario abrirse a la vida abundante con el convencimiento de que nos merecemos aquello que deseamos o tenemos. En la medida en que nos creemos que lo merecemos, descubriremos nuestro valor.

2 – Recuperar nuestra voluntad:

Incluso los mejores planes siguen sin hacerse si no existe un motor o una voluntad decidida a hacerlos. El amor propio y la autoestima surgen como consecuencia de hacer lo que hay que hacer cuando toca hacerlo.

3 – Energizar el cuerpo:

Si nos falta la vitalidad no tenemos nada, si tenemos salud, todo es posible. Lo único de lo que podemos estar seguros es que tenemos un cuerpo para vivir. Cuidar este cuerpo es la manera más fácil de estar bien con nosotros mismos y con el entorno.

4 – Administrar nuestro dinero:
 Al aclarar nuestros objetivos y el uso de nuestros dones, podemos hacer circular correctamente el dinero. Amar aquello que hacemos y disfrutar trabajando al servicio de los demás, nos ayudan a conectarnos con la más alta vocación de nuestra alma. El dinero es energía y por tanto es neutro, no es ni bueno ni malo. El uso de nuestra energía nos revelará el correcto uso del dinero.

5 – Controlar nuestra Mente:

“El mundo es un reflejo de tu mente.” En una mente limpia no hay lugar para fantasmas. Cada uno de nosotros vemos el mundo a través de infinidad de filtros: las creencias, la educación, la opinión, la interpretación, los miedos…. Sólo con una mente libre de condicionamientos podremos objetivamente captar la realidad.

6 – Confiar en nuestra intuición:

La intuición es la llave que nos abre la puerta a las dimensiones superiores o espirituales del Ser. La intuición nos permite reconectarnos con nosotros mismos y responder al mundo con otra claridad.

7 – Aceptar nuestras emociones:

Aceptar completamente nuestras emociones, sin apegarnos a ellas. No somos nuestras emociones ni nuestros pensamientos. Hay que reconocerlos, hacer las paces con ellos y soltarlos completamente para no identificarse con ellos.


8 – Plantarle cara a nuestros miedos:

“el valor no está en la ausencia de miedo, sino en su conquista.” El coraje diario no es un sentimiento sino una acción. Usted puede dirigir su atención hacia lo positivo y tratar de fijar su mente, dirigiéndola, y así al afirmar su poder, sin emociones. Visualizando los resultados positivos conseguirá superar sus miedos.

9 – Iluminar nuestra sombra: 
Debemos ser capaces de bajar a las profundidades de nuestra sombra y ser capaces de iluminarla. Esto liberará una gran cantidad de energía, que de otro modo perdíamos en tonterías y que ahora recuperaremos para ser más eficaces. El conocimiento de sí mismo genera la autenticidad, alegría y compasión.

10 – Abrazar nuestra sexualidad:

La negación de las energías de la vida como la energía sexual no es una práctica recomendable. Debemos observarnos, aceptarnos y con prudencia respetar al otro. Hacer el amor puede ser una práctica espiritual y una celebración de la vida.

11 – Despertar nuestro corazón:

En esta puerta se nos despierta una nuevo estado en nuestro corazón. Fluye y rebosa amor, amor que perdura, que une y no separa, que no son sólo palabras o sentimientos, que no seduce o controla, que sólo es y por ser ilumina. El amor nos abre las puertas a la iluminación diaria.

12 – Servir al Mundo:

El servicio es a la vez un medio y un fin, al dar a los demás, viene a nosotros la abundancia y la paz interior. La última puerta da sentido a la vida.



Pero estas 12 puertas no son sólo buenos consejos, paso a paso nos conducen inequívocamente a una vida iluminada y de abundancia...
El error básico es que nos saboteamos a nosotros mismos en nuestras relaciones, en nuestras prácticas espirituales, en los ámbitos financieros, incluso en nuestra salud.
Nos saboteamos la vida porque en algún nivel inconsciente no nos sentimos merecedores de todo lo que podemos obtener.
Ese es el reto más importante al que podemos aspirar: el crecimiento personal, el crecimiento espiritual o el desarrollo del potencial humano.
Los seres humanos estamos llenos de tendencias...
Tendemos a ser perezosos, o al exceso de trabajo...
Tendemos a dejar que nuestras emociones conduzcan nuestro comportamiento...
Tendemos a complacer a los demás o tendemos a negarnos a nosotros mismos...
Tendemos a ser pasivos o agresivos, obsesivos, o a actuar sin pensar...
Tenemos la tendencia a negar o evitar la solución de los problemas hasta que ya no podemos evitarlos...
Tendemos a ser egocéntricos, defensivos y resentidos.
Sabemos lo que debemos hacer pero, ¿por qué no lo hacemos?....Nada es imposible, solo hazlo...




miércoles, 16 de abril de 2014

Elección reversible...

Como suele suceder todos los años en el mes de abril, en el cielo, la sala de espera de la oficina de reencarnación estaba repleta.


El empleado del despacho sale y pega el grito:

-Doscientos dieciocho!!

Uno de los que estaban sentados esperando se levanta e ingresa a la oficina.

-Buenos días –le dice el empleado- vamos a hacer su papeleo rapidito que su madre ya está con trabajo de parto.

-sí, mejor…- responde el hombre tímidamente.

-A ver…a ver…sí…acá está su ficha…sexo masculino, rubio, ojos claros…usted será hijo de Aníbal Pérez  y Julieta García de Pérez.

-Ahá…

-Bueno…todo está en orden, ya puede ir para la tierra nomás, solo le resta completar con una crucecita el formulario ahí abajo donde dice “Grupo A” o Grupo B” y listo.

-¿Y que significa Grupo A o Grupo B?

-Bueno, mire, es muy sencillo, cuando uno reencarna no tiene la posibilidad de elegir casi nada. El sexo, color de ojos, de cabello, estatura, viene todo predeterminado. Lo único que cada uno puede elegir es a cual de los dos grupos pertenecerá.

-Ok, lo entiendo, pero…¿en que consiste cada grupo?

-El tema es así…el grupo A está compuesto por tipos con amor propio, con orgullo, tipos decididos, que se valoran, se respetan y se hacen respetar…tipos con “pelotas” que le dicen.

-Ahá…¿y el B? –pregunta el hombre con desconfianza.

-Y el grupo B es todo lo contrario, son hombres sin amor propio, sometidos, sobre todo en temas de relaciones de pareja…dependientes, que se prestan a humillaciones, se arrastran, se rebajan, permiten que las mujeres jueguen y se burlen de ellos…

-Espere…espere…-responde el hombre con claros signos de molestia- ¿Usted me está queriendo decir que eso es una elección que puedo realizar así nomás?

-Sí

-Pero vamos… si fuera tan así todo el mundo elegiría el grupo A…me parece que acá hay gato encerrado.

-No...es simplemente su elección…solo debe poner una crucecita en la casilla elegida y…

-No me joda…acá hay algún tongo…usted algo me oculta…no puede ser.

-No, le aseguro que es todo muy transparente, es simplemente una elección que se hace antes de nacer, pero le tengo que avisar una cosa..

-Ah…¿Vio? ¿Vio que algo había?

-Sí…lo único que tiene que tener en cuenta antes de elegir el grupo es que si elige el grupo B, el de los sometidos y dependientes, se va a poder cambiar al otro grupo en cualquier momento de su vida con solo decidirlo. En cambio si elige el grupo A, el de los hombres con pelotas, no hay manera de cambiarse. Se va a tener que quedar en el grupo A para siempre.

-Claro…¿no le dije? Algo raro tenía que haber ahí…no sé…esto me da desconfianza…vamos a hacer una cosa…

-Sí, digame…

-Ya que si me anoto en el grupo B me puedo cambiar cuando quiera y en el grupo A me tengo que quedar para siempre, voy a elegir el grupo B…total., cualquier cosa me cambio, porque que se yo…esto tan simple como le dije me da un poquito de desconfianza.

-Perfecto, no hay ningún problema.

Seguidamente el hombre puso la cruz en el casillero “B” y salió de la oficina directo a la sala de partos donde su madre y su padre lo esperaban ansiosos.
Al quedarse solo, el empleado se da una palmada en la frente y dice:

-Que boludo…siempre me olvido de avisarles que de esta conversación no se van a acordar….y bueno….que lo descubra solo…

Luego se levantó de su silla y se dirigió otra vez a la puerta que daba a la sala de espera.

-Doscientos diecinueve!!!!



lunes, 7 de abril de 2014

Esos locos lindos...


Es mejor vivir peligrosamente por 34 años, que estar aburrido por 84 años...

Sigmound Freud dijo hace 75 años que este tipo de gente tiene deseos de morir...
que bien en lo profundo desean morir...

Freud estaba equivocado... no tenemos miedo a la muerte... tendemos mas a no ser entendidos, que a serlo...

A mi me aterra morir... porque estoy pasándola muy bien aquí abajo...

La vida es corta... no puedes escapar de lo inevitable, así que debes enfrentarlo...

Ve por ello!!!!...






domingo, 30 de marzo de 2014

Y eso paso...


He llegado hasta el fin, con los brazos cansados...

Tantas veces te vi, simulando un olvido...

y eso paso...



Me embriague hasta el vacío, con tu miel venenosa...

Fuiste 
mía...y el hastío, nos llevo al desengaño...


y eso paso...



Y lo más resbaladizo, es creernos sin memoria...

y eso paso...




martes, 25 de marzo de 2014

Esas malas costumbres...



La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno…que somos inmortales…y que las desgracias solo le pasan al de al lado…

 Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles, y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde…
Y es que…
Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana…

Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más…

La mala costumbre de usar los “luegos” y no los “ahoras”…luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos…y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto…

Tenemos la mala costumbre de querer tarde…de valorar tarde…

De pedir perdón demasiado pronto…debería haber un número máximo de perdones…perdonar nos hace grandes, no voy a negarlo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un “lo siento” se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido…

Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno…

De contar mentiras en la cara y de tener que hacer un máster para descubrir verdades…

Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir…

Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir “no” y de creernos mejores por decir “si”…

Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada…

Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana…

Tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo, de culpar siempre al otro…claro, uno es un ser perfecto y nunca, nunca, haces nada…siempre es la parte contraria…

Decimos muy pocos “te quiero” y hacerlo por primera vez es como “uuuf que va, no vaya a ser que se asuste”...¿Asustarse de qué?...¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?...

Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona…
Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti…
Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre…
Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos...
Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno...y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo…
Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien…
Asústate de verdad..créeme…porque estás muerto…pero en vida…

Y es que…

Tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y de comer más de lo que nuestro cuerpo necesita…

Tenemos la mala costumbre de creernos mejores que los demás, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias…

Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo, o a nuestro teléfono celular...

¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario?...Por no hablar de la luz de las estrellas…
Tenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio la semana que viene…de cuidarnos cuando ya es demasiado tarde y de tomar vitaminas cuando estamos enfermos…

Tenemos la mala costumbre de creer que el pelo de aquella es mejor que el nuestro…que su suerte es nuestra desdicha y de compararnos como si fuésemos presa de alguien que busca en comparadores de Internet…

Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura…de confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer…

Y no fue nadie más que tú mismo…

Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro…de querer conocer el mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra…

Tenemos la mala costumbre de comer animales, de contaminar el mundo y de lavar la ropa en vez de nuestras conciencias…

Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado…de dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras…

Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia…

Tenemos la mala costumbre de creernos que lo sabemos todo…cuando realmente, no tenemos idea de nada…
Wasapeamos mucho…dormimos demasiado…y hacemos el amor poco…
 Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener…cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora…

Es cada momento…cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días…es cada oportunidad…cada sonrisa…cada beso…y cada vez que te enamoras...

¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA!...

No pongas barreras a tu corazón y deja los prejuicios para aquellos que llevan el cartel de cobarde escrito en tinta permanente…ni con disolvente se va...
Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura…terriblemente dura…

Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño alguien…habiendo dejado para luego esos “ahoras” que nunca llegaron…no habiendo cumplido ese sueño que tanto querías…no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado…

No permitas que alguien fallezca para luego recordarlo y decirle mirando su foto, cuánto le querías…

No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida…
En definitiva, no dejes que la mala costumbre sea la invitada de honor en los días que te quedan por vivir a partir de hoy…

Quiere ahora, no mañana…


martes, 18 de marzo de 2014

La cicatriz en mi...


Nunca supe esperar...nunca quise...

Yo amo sin negociaciones previas...

Nunca aprendí a cuidarme...


Amo todas mis cicatrices...






lunes, 10 de marzo de 2014

Piedritas en la ventana...


De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana...quiere avisarme que está ahí esperando...

Pero me siento calmo...casi diría ecuánime...

Voy a guardar la angustia en un escondite, y luego a tenderme cara al techo...que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas...

Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas...ni cuándo mi historia va a ser computada...
Quién sabe qué consejos voy a inventar aún...y qué atajo hallaré para no seguirlos...

Está bien...no jugaré al desahucio...no tatuaré el recuerdo con olvidos...

Mucho queda por decir y callar...y también quedan uvas para llenar la boca...

Está bien...me doy por persuadido...

Que la alegría no tire más piedritas...abriré la ventana...

Abriré la ventana...


                                                                                                          Mario Benedetti.